A juzgar por el lugar tan prominente que Dios le ha dado a la música, tanto en Su creación como en Su Palabra, tal parece que tenemos razones suficientes para suponer que Dios ama la música. Él no solo llenó Su creación de ella, sino que dio al hombre una capacidad sorprendente de producir música y de crear música.
Dios te dio la capacidad de cantar, porque Él quiere que le alabemos cantando. Él se deleita cuando Su pueblo le canta. Pero no meramente por un deleite estético, sino porque en ese canto reflejamos Su imagen en nosotros, proclamamos Su gloria y nos relacionamos con Él en una dimensión más plena de amor y comunión íntima.
¿Saben por qué Dios se deleita cuando Sus hijos le alaban cantando? Porque ese canto es una manifestación tangible de esa obra del Espíritu en nuestro ser interior, implantando en nosotros aquellas verdades que Él quiere que nosotros conozcamos y creamos. El canto del creyente es una respuesta de fe a la revelación divina. Es por eso que el cristiano puede cantar alabanzas a Dios, aún cuando se encuentra en medio de situaciones difíciles. Cuando Pablo y Silas fueron golpeados y encarcelados en Filipos, dice en Hechos. 16:25(NVI)
25 A eso de la medianoche, Pablo y Silas se pusieron a orar y a cantar himnos a Dios, y los otros presos los escuchaban
Cantemos, entonces, porque no hay que tener la voz de Plácido Domingo para deleitar los oídos de Dios. Todo lo que se requiere es un corazón creyente y una garganta dispuesta para dar a Dios la gloria debida a Su nombre.
Aquí te compartimos nuestra bibliotecas de alabanzas
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